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¿Quién puede proponer un grupo de trabajo?
Cualquier grupo de 2/5 personas, preferentemente con alta frecuencia de conectividad, para una mejor coordinación general. También pueden presentar una candidatura de grupo de trabajo entidades, grupos de investigación ya formados, etc., pero, en cualquier caso, la responsabilidad de la coordinación recaerá en las 2/5 personas indicadas. Serán especialmente bien recibidas las propuestas de Grupos de Trabajo de equipos de coordinación del I o II Congreso online del OCS.
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Conocimiento abierto, sociedad libre
Línea editorial del III Congreso ONLINE del Observatorio para la CiberSociedad
La popularización de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) tiene unas implicaciones y genera un debate y una preocupación que van mucho más allá de lo meramente tecnológico. Se trata de algo transversal y estratégico. Las TIC son herramientas, medios y espacios de capacitación, por lo que no constituyen un bien o un objetivo en sí mismas, sino un potente acelerador social y económico/laboral; individual y colectivo. Por ello, el interés generalizado en la universalización del uso de estas tecnologías nace del presupuesto de que si contamos con un conocimiento abierto, o un acceso al conocimiento sin restricciones ni obstáculos, quizá alcancemos unas sociedades más igualitarias, autónomas y capacitadas. En definitiva, una sociedad más libre.
El avance de las TIC experimenta un progreso generalizado al que, sin embargo, le queda mucho camino por recorrer. En febrero del 2005, la Organización de las Naciones Unidas lo representó así: “La brecha digital que divide a los países no es insignificante: representa casi el doble del nivel medio de desigualdad de los ingresos”. No obstante, durante el último par de años el avance digital no ha decaído en la mayoría de países; además, los progresos más significativos, a menudo ligados a factores como la expansión del software libre, se produjeron precisamente en los países en vía de desarrollo.
Por esto, aunque la cuestión del acceso sigue siendo un tema primordial, la pregunta ¿para qué? empieza a cobrar más importancia que ¿para quién? En torno a este cuestionamiento, y teniendo en cuenta que la cibersociedad sigue expandiéndose constantemente, se perfilan las preguntas que forman el núcleo de la convocatoria del III Congreso ONLINE del Observatorio para la CiberSociedad: ¿Cuál es la cibersociedad que queremos? ¿Quién produce los contenidos? ¿Cómo se hacen estos visibles? ¿Para quién? ¿Qué uso le dan a la información las personas que acceden a ella? En definitiva, y como pregunta de preguntas: ¿qué papel pueden jugar las TIC y el acceso abierto y sin restricciones al conocimiento en la creación de sociedades más libres, más democráticas y más igualitarias?
¿Cuál es la cibersociedad que queremos? Ya que la red democratiza la comunicación, esperamos con ella universalizar las oportunidades. Pero esto requiere competencia técnica, participación, compromiso y un uso crítico de la tecnología. Por lo tanto, una condición sine qua non es que los ciberciudadanos sepan cómo –y para qué– utilizar el medio electrónico. Este planteamiento nos sitúa de nuevo ante la misión de promover y lograr una efectiva alfabetización digital, crítica, comprometida y responsable: empezando por los usuarios-productores de contenido y necesariamente siguiendo por los usuarios-consumidores. Se trata por tanto de nuevas aptitudes, pero también de qué tipo de actitudes se quieren y se pueden estimular.
¿Quién produce los contenidos? La información disponible en la red existe gracias a la suma progresiva de esfuerzos de grupos sociales que le dan voz y forma a sus intereses. Los sectores tradicionales cohabitan el ciberespacio con los tradicionalmente excluidos en medio de una dinámica muchas veces cooperativa y algunas veces antagónica. Como consecuencia de esto y gracias a la ubicuidad de la red, ya no es necesariamente una autoridad central la que produce contenidos, ni siquiera la que los distribuye; de hecho, junto con las prácticas de software libre, de copyleft, de creative commons, etc., la organización de las comunidades en línea permite y hasta fomenta el que cualquier usuario participe tanto en la definición como en la construcción de esas comunidades y en la creación –y aprovechamiento– del conocimiento. ¿Hasta qué punto este (nuevo) modelo es válido para una eventual cibersociedad futura y madura? ¿Podrá mantenerse un esquema ético basado en compartir conocimiento, y no en competir por él? ¿O, por el contrario, estamos asistiendo al (re)nacimiento de un (viejo) nuevo modelo de conocimiento cooperativo que puede aspirar a romper la hegemonía de un mercado depredador basado en sacar provecho de las barreras al conocimiento?
¿Para quién? Con la progresiva incorporación de mayores sectores de población al uso cotidiano de computadoras e Internet, debemos cuestionarnos el modelo de “sociedades de la información” que estamos conformando. En esa línea apuntó el II Congreso ONLINE del OCS: Ante la pregunta ¿Hacia qué sociedad del conocimiento? cabe preguntarse ahora por los motivos que llevan a los ciberciudadanos a las TIC y a la sociedad del conocimiento. El conocimiento, ¿está abierto? ¿estuvo antes cerrado? O ¿ha sido siempre abierto para algunos, y esos “algunos” ahora son muchos más que antes? Esta aparente democratización de la información y del acceso a la información, ¿está generando nuevos modelos sociales menos estratificados? ¿Quiénes son los nuevos usuarios y productores y qué hacen con las TIC? En el centro de este debate aparecen los viejos tópicos público/privado, si bien replanteados desde las características y retóricas propias de lo digital.
Y finalmente, de nuevo, ¿para qué? La apertura y accesibilidad de la información debería servir, en principio, para la elaboración instruida de opiniones. Ignorancia y libertad son conceptos mutuamente excluyentes, pues quien ignora cuáles son sus opciones está incapacitado para elegir entre ellas. El pináculo de la participación democrática se da cuando el conocimiento es asequible, es decir, cuando se cumple el ideal de la sociedad de la información. Entonces, ¿qué uso hacen de la información las personas que acceden a ella?
Ante este cúmulo de preguntas abiertas y cuestiones por resolver, el Observatorio para la CiberSociedad quiere volver a abrir un espacio de debate abierto e incierto, en el marco de la tercera edición de su Congreso ONLINE. La formulación clave, en forma de ecuación naive, de posicionamiento crítico y de afirmación interrogativa que hemos elegido como título, deberá liderar no sólo nuestros debates y reflexiones sino, probablemente, el futuro inmediato de nuestras economías, culturas y cibersociedades. Así pues, a modo de invitación, pregunta, afirmación y provocación, abrimos el proceso creativo: conocimiento abierto, sociedad libre.